Nunca encontraría las
palabras adecuadas para decirte todo lo que siento, ni tan solo para acercarme
un poco. Podría llenar páginas y páginas de palabras buscando un sentido, de
frases sin razón o versos sin amor.
Cuando nacemos crecemos
pensando en que ahí fuera se encuentra nuestra media naranja, una pareja
excepcional perfecta para nosotros, y nos pasamos la vida buscando esa media
naranja, yendo de una para otra, sin dejar de buscar. Pasamos por alto grandes
pasos en nuestra vida porque sólo le da sentido a esta encontrar aquello que
nos hará estar completos.
Encontramos una y nos
decimos: “esta es, no hay duda, es perfecta”. Y nunca llega a ocurrir nada con ella,
simplemente pasa por nuestra vida cual personaje secundario. Otra que se fue,
unas lagrimas, unos días grises y a continuar con esa búsqueda deseada.
Así pasa el tiempo, cada
vez más, algunas se quedan como amigas, otras no pasan de eso, con algunas
tienes una relación corta e intensa, con otras lenta y sosa, pero dudas de que
tú mismo tengas una media naranja, alguien con quien compartir, vivir y amar.
Una depresión lleva a
otra sin saber si el culpable de todo eres tú, dudas de si realmente hay una
media naranja para ti, o si tal vez ni siquiera tu eres medio cítrico. Obvias
lo obvio, no hay que esperar a la media naranja perfecta, ni tan solo a una
media naranja, hay que esperar a esa persona con quien pasar el resto de
nuestra vida, no será ni la más guapa, ni la mejor media naranja del mundo pero
será especial.
¿Cuándo llegará? Quién
sabe, pero eso es lo mejor, nunca sabremos quién será esa persona ni cuándo
llegará, pero eso la hace especial. No hay que buscar, simplemente esperar que
todas las coincidencias nos lleven a ella.
No dudo de lo que siento
pero temo que te conviertas en una media naranja cuando lo que quiero es que
simplemente seas especial el resto de mi vida.
Te quiero,
Firmado: Una Naranja
entera.
No hay comentarios:
Publicar un comentario