sábado, 26 de abril de 2014

Dudo de lo que siento por miedo a que sea verdad.


Nunca encontraría las palabras adecuadas para decirte todo lo que siento, ni tan solo para acercarme un poco. Podría llenar páginas y páginas de palabras buscando un sentido, de frases sin razón o versos sin amor.
Cuando nacemos crecemos pensando en que ahí fuera se encuentra nuestra media naranja, una pareja excepcional perfecta para nosotros, y nos pasamos la vida buscando esa media naranja, yendo de una para otra, sin dejar de buscar. Pasamos por alto grandes pasos en nuestra vida porque sólo le da sentido a esta encontrar aquello que nos hará estar completos.
Encontramos una y nos decimos: “esta es, no hay duda, es perfecta”.  Y nunca llega a ocurrir nada con ella, simplemente pasa por nuestra vida cual personaje secundario. Otra que se fue, unas lagrimas, unos días grises y a continuar con esa búsqueda deseada.
Así pasa el tiempo, cada vez más, algunas se quedan como amigas, otras no pasan de eso, con algunas tienes una relación corta e intensa, con otras lenta y sosa, pero dudas de que tú mismo tengas una media naranja, alguien con quien compartir, vivir y amar.
Una depresión lleva a otra sin saber si el culpable de todo eres tú, dudas de si realmente hay una media naranja para ti, o si tal vez ni siquiera tu eres medio cítrico. Obvias lo obvio, no hay que esperar a la media naranja perfecta, ni tan solo a una media naranja, hay que esperar a esa persona con quien pasar el resto de nuestra vida, no será ni la más guapa, ni la mejor media naranja del mundo pero será especial.
¿Cuándo llegará? Quién sabe, pero eso es lo mejor, nunca sabremos quién será esa persona ni cuándo llegará, pero eso la hace especial. No hay que buscar, simplemente esperar que todas las coincidencias nos lleven a ella.
No dudo de lo que siento pero temo que te conviertas en una media naranja cuando lo que quiero es que simplemente seas especial el resto de mi vida.

Te quiero,

Firmado: Una Naranja entera.

No hay comentarios:

Publicar un comentario