¿Recuerdas aquellas tardes? Intentabamos aparentar ser mayores y no lo conseguiamos. Una sala inmensa y un silencio aterrador... ¿Para qué más? Nos teniamos el uno al otro. Esa sonrisa sorda, esa mirada muda y nada más. Me coges la mano y pintas un corazon, un corazón vacío. Llenalo de color te digo, como hiciste con el mio, dulces manos pintoras. Pero el doloroso tiempo nos adelantó y de todo eso quedó sólo un corazón pintado.
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