jueves, 17 de septiembre de 2015

Cuentos de hadas dónde los principes azules destiñen, los dragones llevan corbata y las hadas sólo son mosquitos.

Recuerdo ser pequeño y que en plena noche rompiera una tormenta. Esos truenos que parece que vayan a destruir el mundo, de los que dicen que es Dios jugando a los bolos. Te tapas con la manta, esa gran protectora de males, y gritas la única palabra que sabes que puede salvarte de todo "Mamá"(o papa, no quiero que se me tache de machista). La puerta se abre de golpe y entra ella, calmada, intenta tranquilizarte. Lo consigue y le pides que te cuente un cuento, para poder dormir, un cuento que te haga sentir un héroe. "Había una vez..." No ese no, ese ya me lo se. Finalmente entre monstruos, brujas, princesas y caballeros te duermes.

Despiertas por los truenos, no asustado, sino pensando en que mañana tienes que coger el paraguas. Ya no piensas en que dios juega a los bolos, ahora te distraes contando segundos entre rayo y trueno y te dices "aun esta lejos". Cierras las ventanas y te vuelves a dormir, sin cuentos, sin hadas, sin príncipes ni princesas. La vida se ha convertido en un cuento de hadas dónde los príncipes azules destiñen, los dragones llevan corbata y las hadas sólo son mosquitos.

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